viernes, 31 de agosto de 2012

Capítulo 7


—Tanto los vikingos como los druidas creían que el muérdago tenía poderes especiales. Que era capaz de realizar milagros.
—Has estado hablando otra vez con el señor Ruíz, ¿verdad? —dijo Lali. El señor Ruíz era el dueño de la tienda donde solían hacer la mayoría de sus compras. Era historiador aficionado, y cada vez que la tía de Lali iba de compras allí, regresaba con una historia—. Efectivamente, sería un milagro si yo tuviera alguien a quien besar estas navidades.
—Haz un deseo, y veamos si se hace realidad.
Lali se echó a reír por primera vez en aquel día.
—Deseo tener mi propia empresa, una empresa de éxito con empleados que sientan simpatía por mí.
—Ahora me toca a mí —dijo su tía. Tomó el muérdago entre las manos y cerró los ojos. Tras unos segundos, los volvió a abrir.
—Ya está.
—¿No me vas a decir lo que has deseado? —preguntó Lali.
—No. Ahora, ayúdame a decidir dónde vamos a colocarlo.
—¿Qué te parece en el armario?
—Vaya, qué optimismo por tu padre...
Lali sonrió. Le encantaba el entusiasmo de su tía. Normalmente, a la joven le encantaban las navidades, pero las de aquel año estaban resultando ser bastante difíciles. El estrés del trabajo estaba empezando a afectarla.
—¿Qué más hay en esa caja? —preguntó Lali, mientras trataba de leer las pequeñas letras que había escritas en un lado. Se acercó un poco más y por fin pudo leerlas: «Adornos de Navidad». De repente recordó que había prometido comprar un árbol de camino a casa—. Vaya, acabo de acordarme que íbamos a poner el árbol juntas esta noche...
—Ya lo haremos en otro momento.
—Lo siento, tía. Me siento fatal. Sé las ganas que tenías de poner el árbol...
—¡Por favor! Me importa un comino lo del árbol. Lo único que me importa eres tú. Me preocupas mucho, Lali. Eres joven y hermosa. No hay razón alguna para que no tengas a nadie a quien besar bajo el muérdago.
—Tal vez las próximas navidades...
No quería desilusionar a su tía, pero sabía que las posibilidades que tenía de tener novio en las navidades del año siguiente eran las mismas que las de tenerlas en las navidades que se acercaban: nulas. Por mucho que pudiera apetecerle tener a alguien especial, no parecía tener muchas posibilidades de ello. ¿Cómo podía tener una relación con alguien cuando, habitualmente, trabajaba trece horas al día durante seis o siete días a la semana?
—Me temo que estas navidades no —susurró. Entonces, con gesto distraído, tomó el muérdago y pensó una vez más en la situación de su empresa—. Estas navidades tendré suerte si puedo conservar Espósito S.L Enterprises.
—En ese caso —suspiró su tía—, ve a hacer lo que tengas que hacer. Enfréntate a ese Peter Lanzani en persona.
—¿Me estás diciendo que vaya a su apartamento?
No le agradaba la idea de ir a verlo a un sitio tan personal. Había estado en su casa una vez, hacía diez años, cuando su padre la envió para entregarle algunos archivos. Recordaba lo nerviosa que se había sentido, el modo en el que le latía el corazón cuando Peter abrió la puerta. El acababa de regresar de un viaje y tenía la camisa casi desabrochada. La barba de un día le añadía un peligroso encanto.
Aunque Peter era once años mayor que ella, Lali había fantaseado sobre el hecho de que Peter la invitara a pasar.
—Sé que eres joven —le decía en su imaginación—, pero estoy dispuesto a esperar.
Entonces, la tomaba entre sus brazos y la besaba de un modo que ella jamás habría podido olvidar.
Esto ocurría en el reino de la imaginación de una niña de dieciséis años. En la realidad, Peter casi no la había mirado. Se había limitado a tomar los archivos.
Mientras los examinaba, Lali escuchó la risa de una mujer. Al mirar hacia el interior del apartamento, vio que había una mujer en el sofá, ataviada con una larga bata de seda y con el cabello revuelto. Peter la obligó a dejar de mirarla cuando le firmó los papeles y se los entregó. Lali se marchó sintiendo envidia de aquella mujer. Le parecía que era la más afortunada del mundo.
—No sé si puedo presentarme allí de improviso...

2 comentarios:

  1. jaja no quiere volverlo a ver con una mujer y que no sea ella y mas ya ahora que sabe mas que es lo que hace ella ahi

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  2. Vaya con la tía ,va directa al centro d los problemas d Lali.

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